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MOQUEGUA
En el valle de Moquegua, se instalaron los waris y los
tiahuanacos. Hacia el siglo VII, estos últimos
desplazaron a los primeros. Más adelante, llegaron los
incas, quienes convivieron con los moqueguanos.
En febrero de 1537, llagaron los primeros españoles, que
buscaban en el valle de Moquegua nuevas tierras para
establecerse. La fundación española de la villa de Santa
Catalina de Moquegua ocurrió posiblemente en 1541. En
1782, el actual departamento de Moquegua fue comprendido
en la Intendencia de Arequipa. Proclamada la
independencia, Moquegua sobresalió por lo aguerrido de
su gente y por ese motivo se le otorgó el título de
Ciudad en 1823. El 3 de abril de 1936 se promulgó la ley
8230, que definió el actual contorno del departamento de
Moquegua con la capital del mismo nombre.
El departamento de Moquegua se encuentra ubicado en la
costa sur del Perú. Está dividido políticamente en tres
provincias: General Sánchez Cerro, que se caracteriza
por su actividad agrícola en las quebradas de Esquino y
Omate; Mariscal Nieto, cuya principal actividad
económica se realiza en el complejo minero-metalúrgico
Cuajone; Ilo, cuyos productos de mayor movimiento en sus
instalaciones portuarias son la harina de pescado y los
minerales de cobre procedentes de la fundición de la
Southern Perú Copper Corporation. |
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Moquegua sobresale por su gran producción minera de
molibdeno, cobre, plata; además, produce oro, aunque en
cantidades menores. La agricultura moqueguana ha sido
afectada por lo poco que llueve en el departamento. A
pesar de ello, se producen alfalfa, uvas y olivas de
extraordinaria calidad. Es tradición de los moqueguanos
tanto la producción de aceite de oliva como la
elaboración de finos vinos y piscos. Moquegua también
cuenta con pastos naturales, que albergan a una pequeña
población de camélidos y ovinos.
Los platos típicos son la patasca moqueguana, el cuy
frito, el picante de cuy, la cacharrada, el chupe de
camarones, el puchero y el chicharrón de chancho. Los
moqueguanos se han caracterizado por su afición a los
postres; los más representativos son el alfajor de
penco, los guargüeros, el bizcocho napolitano, la
empanada de carnaval u hojaldrilla, el dulce de
membrillo o manjar blanco. Entre las bebidas
tradicionales, figuran el macerado de damasco, el vino,
el pisco, el anisado, el coñac y el macerado de frutas.
El 14 de octubre es la fiesta patronal de Santa
Fortunata. Los devotos arriban a Moquegua de diversos
lugares para acudir a la procesión de la virgen. También
se realizan otras actividades, como ferias, espectáculos
artísticos, culturales, recreativos. El 25 de noviembre
se lleva a cabo la Semana Turística de Moquegua, en la
que se ofrecen a los lugareños y visitantes recreación y
esparcimiento mediante ferias, danzas típicas, concursos
de platos y licores.
Moquegua es una ciudad pequeña y tranquila. Sus
principales atractivos turísticos son, entre otros, la
plaza de armas, donde destaca su pileta diseñada por el
francés Eiffel; la iglesia de Santo Domingo, en la que
se venera en cuerpo presente a Santa Fortunata; la Casa
de Alayza, que cuenta con estructura arquitectónica
sencilla de fines del siglo XVIII; la Casa del Regidor
Perpetuo de la Ciudad, casona del siglo XVIII notable
por su portada de piedra labrada. En las afueras de la
ciudad, se encuentra Samegua, llamada la tierra de las
paltas por la reconocida calidad de estos frutos en el
país; Torata, distrito pintoresco con casas aldeanas que
muestran los tradicionales techos de mojinete; Cerro
Baúl, impresionante y curiosa formación geológica.
Ilo, el más antiguo de los puertos moqueguanos,
constituye un centro industrial y comercial en pleno
desarrollo; además, cuenta con bellas playas en las que
se practican la pesca y el marisqueo. Sus puntos de
interés son la Glorieta, donde se aprecia el hermoso
litoral ileño y el intenso movimiento portuario; Punta
Coles, lugar de refugio y reproducción para la fauna
silvestre de la zona (lobos marinos, aves guaneras,
pingüinos de Humbolt, etc.); los Olivares, donde se
producen aceitunas de gran tamaño y calidad y se pueden
apreciar árboles que superan los seis metros de
circunferencia. |