|
|
El departamento de Lambayeque, localizado en la costa
norte del Perú, se divide en tres provincias. La
provincia de Lambayeque es una tierra de desiertos y
bosques densos; aquí se encuentran los mayores
algarrobales del país. La ciudad de Chiclayo, capital de
la provincia del mismo nombre y del departamento, es el
centro comercial y de comunicaciones de la región. Se
ubica en el valle del río Reque, dedicado al cultivo del
arroz y la caña de azúcar. Gran parte de la agricultura
de este valle, donde existen muchos molinos, depende de
las aguas almacenadas en el reservorio de Tinajones. Hoy
día la ciudad de Chiclayo es una urbe activa y mestiza.
Su puerto principal, Pimentel, es balneario y caleta.
Muy cerca se encuentran las caletas y astilleros de San
José y Santa Rosa y los pueblos de artesanos de Puerto
Etén y Monsefú. Ferreñafe, situada entre el valle de
Reque y el desierto de Sechura, es la primera provincia
productora de arroz en el país. Dentro de su
jurisdicción, se encuentra Batán Grande, uno de los
centros de la cultura Sicán.
Debido a que es un departamento costero, Lambayeque
cuenta con pocos pastos naturales. Sus principales
cultivos son la caña de azúcar y el arroz cáscara;
además, produce zarandaja, sorgo grano, limón y maíz
duro. En el territorio, escasea el agua, de modo que se
necesitan irrigaciones. Lambayeque no es un departamento
ganadero. Actualmente, se está extendiendo la
agroindustria a productos como el limón, que se siembra
en Olmos y Motupe y se procesa para su exportación como
jugo, aceite esencial y cáscara seca. También cuenta con
fábricas que producen fideos; leche condensada,
evaporada y en polvo; cereales en polvo y café soluble;
y dulces, sobre todo el alfajor king kong.
El departamento de Lambayeque es considerado como la
tierra del buen comer y el buen beber. Se afirma que una
mesa atractiva al paladar debe contar con los piqueos
(bocadillos ligeros, bastante sazonados y picantes) y
los nudos (platos fuertes o de fondo). Entre los
primeros, figuran el chirimpico, el chiringuito, la
carne seca, las panquitas, las humitas y los cebiches;
estos se acompañan con yuca, camote, choclo sancochado,
mote de choclo. Entre los segundos, destacan el arroz
con pato a la chiclayana, el seco de cabrito, los
aguaditos, el espesado, el pepián de pavo y la tortilla
de raya. Para beber, siempre está presente la chicha de
jora y el llonque o aguardiente. El dulce que representa
a Lambayeque es, sin lugar a dudas, el king kong. Otros
dulces típicos son huevo de dátil, machacado de
membrillo, bien me sabe, cuñas, dulce de semillas de
calabaza, natillas, dátiles rellenos y alfajores.
La festividad principal de Chiclayo es el 18 de abril,
fecha central que se convierte en semana de la ciudad,
durante la cual los visitantes pueden gozar del
balneario de Pimentel y del variado arte culinario. El
16 de julio, en las tres provincias del departamento, se
celebra la fiesta de la Virgen del Carmen. La última
semana de este mes, se realiza la Feria de Exposiciones
Típico-Culturales de Monsefú (FEXTICUN), en la cual se
presenta una diversidad de espectáculos folclóricos y
vivanderas, que ofrecen comidas y dulces típicos; lo más
importante del evento es el concurso de marinera.
La festividad religiosa más significativa de Lambayeque
es la de la Cruz de Chalpón, que se celebra en Motupe
durante la primera semana de agosto. Los fieles parten
de la ciudad de Motupe y se dirigen hacia el cerro
Chalpón para buscar la cruz milagrosa oculta en una
caverna en lo alto de un cerro; allí realizan una misa y
parten con la cruz hacia la ciudad. Diversas bandas de
música acompañan a la procesión que pasa debajo de unos
arcos levantados para la ocasión y desde los que se deja
caer una lluvia de pétalos, papeles de colores y
perfumes.
Chiclayo, capital de la amistad, la cultura y el
turismo, posee un clima cálido y soleado durante todo el
año. Una particularidad de esta ciudad es su catedral,
diseñada por el famoso ingeniero francés Gustave Eiffel.
Entre los asentamientos arqueológicos más cercanos a la
ciudad, están Huaca Rajada, donde se halló la tumba del
Señor de Sipán; el complejo arquitectónico de Túcume,
que alberga a veintiséis pirámides pertenecientes a
diversas culturas; y Pampa Grande, tal vez el más
espectacular de todos los sitios arqueológicos del
departamento.
En la actualidad, Pimentel es el balneario preferido de
los chiclayanos; su gran muelle divide a la playa en una
zona antigua, donde abundan los caballitos de totora, y
una moderna o residencial. Muy cerca, hacia el sur, está
la playa, caleta y astillero Santa Rosa, uno de los
sitios más fotogénicos del país. Chiclayo es el punto de
partida para visitar Monsefú. Este pueblo Mochica cuenta
con un parque artesanal y otros centros comerciales, en
los que se pueden adquirir artesanías elaboradas con
hilo, paja, junco, sauce, cuero y madera; además, hay
establecimientos de comida, donde se puede saborear
exquisitos platos típicos acompañados de chichas de
frutas, vino, jora, etc.
La ciudad de Lambayeque cuenta con museos de gran
interés. El Museo Tumbas Reales de Sipán no es solo un
lugar de exhibición e investigación de los logros de
nuestro pasado precolombino, sino también un mausoleo
que contiene la sepultura del Señor de Sipán. Por otro
lado, el Museo Brüning posee una valiosa colección
arqueológica de más de 1400 piezas de las culturas
Vicús, Lambayeque, Moche, Chavín, Chimú e Inca. Otro
museo de calidad es el de Sicán, ubicado en Ferreñafe.
|