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El departamento de Ica está ubicado en la costa sur del
Perú, entre pampas y arenales. Se divide políticamente
en cinco provincias. Chincha, llamada “el corazón negro
del Perú”, es tierra de chacra y de sol; produce
algodón, pecanas y cultivos de exportación. Pisco es la
provincia litoral que se caracteriza por contar con
abundantes aves guaneras y por la producción del
aguardiente de uva. Ica, extendida sobre su fértil
valle, es una ciudad agrícola en desarrollo; destacan
sus cultivos de algodón, pallares, espárragos, frejoles,
pecanas y sus viñedos. También se encuentran allí
conocidas haciendas vitivinícolas, como Vista Alegre,
Tacama y Ocucaje. Palpa, la única provincia iqueña que
carece de mar, es famosa por sus frutales (naranjas y
ciruelas) y antiguos campos de algodón; además, es cuna
de brujos y excelsos curanderos. Nazca es la provincia
más sureña del departamento; sus líneas son el sustento
de una industria turística.
La agricultura iqueña es diversa. Destacan la
producción de pecana, garbanzo, pallar, algodón,
espárrago, uva, mandarina y tomate. Recientemente, no
solo ha crecido la producción de vinos y piscos, sino
que también se produce uva de gran calidad para el
consumo nacional y la exportación. Lo mismo está
ocurriendo con el olivo. La población pecuaria de Ica no
es significativa, salvo en aves. Asimismo, produce
conservas y alimentos para aves, dulces, aceite y harina
de pescado. La pesca se canaliza a través de tres
puertos: Pisco/San Andrés, San Juan y Tambo de Mora. En
cuanto a la minería, esta se limita a la producción de
hierro, que se encuentra en los yacimientos de Marcona;
estaño, el cual es explotado por la empresa Minsur; y
oro.
Una característica que diferencia a la cocina iqueña de
otras tradiciones culinarias de la costa peruana es el
empleo del pallar, judía que se cultiva desde hace
muchos años en Ica. En efecto, los pallares son los
principales ingredientes de platos típicos, como
ensalada de pallares verdes, seco de cordero con
pallares batidos, adobo de chancho con pallar, chupe de
pallares verdes, pallares secos. Otros potajes son la
sopa seca chinchana, la sopa de tortuga y la carapulca
de chancho. Las comidas en Ica siempre van acompañadas
por el trago típico de la zona: El Pisco.
La repostería iqueña es famosa por su variedad de
dulces. Entre ellos, figura la teja. En un inicio, las
tejas se preparaban con limón, toronja y/o naranja; hoy
se rellenan con pecana, manjar blanco, gindones y pasas.
Otros dulces conocidos son la mazamorra de uva, el dulce
de camote y el dulce de alcayota (preparado con
alcayota, canela, clavo de olor, azúcar rubia o melaza).
Desde hace algunos años, en la última semana de febrero,
Chincha organiza el Festival de Verano Negro con
atractivos eventos, como la pisa de uvas, concurso de
cuentos y poesía negra, maratón, corrida de toros,
concurso de la belleza y de reina infantil de festejo.
El 11 de marzo se realiza el Festival Internacional de
la Vendimia, en el que se celebra la abundancia de la
uva y del vino en la región de Ica. La vendimia
comprende ferias, desfiles de carros alegóricos,
festivales de música. Uno de los mayores atractivos es
la elección de la reina, quien, acompañada de su corte,
ejecuta la pisa de la uva para extraer el zumo de la
fruta que se convertirá en licor. Junto con las
deliciosas tejas, los asistentes gozan del sabor del
pisco, aguardiente de uva originado en el Perú desde el
siglo XVII. La procesión del Señor de Luren, patrono de
la ciudad de Ica, se realiza cada año en el mes de
octubre. El origen de esta devoción se remonta a 1570,
cuando la imagen del Señor se extravió misteriosamente
en el desierto durante el trayecto de Lima a Ica y
apareció en un paraje inhóspito llamado Luren. La Semana
Turística de Chincha se celebra la última semana de
octubre. Ello es ocasión para que los habitantes de la
ciudad y sus alrededores vendan productos típicos (como
piscos y vinos); asimismo, se presentan peleas de gallos
y exhibiciones de danzas negras.
La puerta de ingreso al departamento de Ica es Chincha,
cuna del arte negro del Perú. Allí se ubica la casa
hacienda de San José; hoy se ha convertido en un hotel,
donde se puede apreciar una extraordinaria arquitectura
colonial. Los chinchanos también cuentan con la hermosa
playa Wakama, sede de un proyecto ecoturístico que posee
casas y bungallows de alquiler, restaurantes.
A cinco kilómetros al oeste de la ciudad de Ica, se
encuentra la laguna de Huacachina, un oasis en medio de
las blancas arenas del desierto. En la actualidad, sus
aguas han perdido su verdor y alrededor de ella ha
aparecido una copiosa vegetación de palmeras, eucaliptos
y guarangos, que sirven para el descanso de aves
migratorias. A sus orillas está el remodelado hotel
Mossone, que brinda comodidad y excelente servicio.
Paracas, ubicada en el litoral, es la joya natural de
Ica. La Reserva Natural de Paracas, incluida desde 1975
dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, abarca
335 000 hectáreas de vida silvestre. Antes de que salga
el sol, se aborda alguna de las embarcaciones que parten
desde la playa El Chaco hasta las Islas Ballestas y San
Gallán. Ballestas es un grupo de pequeñas islas, como
la Goleta y Piedra Redonda, señorío de abundantes lobos
de mar. Continuando en alta mar, se encuentra San Gallán,
una gigantesca isla morada por una infinidad de aves
guaneras. A pesar de que no se puede desembarcar en la
isla, debido a las peñas y el fuerte oleaje, es
interesante apreciar los vivos colores de los zarcillos,
las piruetas de las gaviotas y los amigables delfines.
Al atardecer, se contempla la puesta del sol desde el
cerro Lechuza, antiguo mirador inca.
Las líneas de Nazca, localizadas a la altura del
kilómetro 420 de la Panamericana Sur, son otro de los
atractivos turísticos del departamento. Estas líneas,
que representan figuras de animales y plantas
estilizados, se encuentran inmersas en un gran laberinto
de líneas, trapecios, triángulos y espirales grabados
sobre la tierra. Constituyen uno de los grandes
misterios de la arqueología. |