|
|
VERDURAS Y FRUTAS DEL ANTIGUO PERÚ
Algunas de las verduras que destacaban son: las
asoleadas y dulces ocas y mashuas, de gusto parecido al
de las castañas, el oleoso maní, el sustancioso y meloso
camote con el que se hace dulces exquisitos, la
suculenta yuca, la azucarada y harinosa achira, el rojo
achiote, el bravo y picante ají tanto seco como fresco y
de diversas especies, rocoto, mirasol, panca, amarillo,
limo, etc., la carnosa caigüa, los aguachentos zapallos,
calabazas, el lechoso y tierno choclo, los ollucos, tan
sustanciosos como la carne, las nutritivas y regaladas
papas de toda calidad, unas blancas como la leche y
otras amarillas como el oro, todas muy superiores a las
cosechadas en Europa. Las menestras estaban
representadas por el blanco arroz de estos valles,
especialmente los del Norte, los feculentos frijoles y
garbanzos, principal comida de los negros esclavos, las
pequeñas y obscuras lentejas, las habas alimenticias, y
albos pallares y las menudas simientes de la quinua
oriundas del Perú.
En todo el año no se carecía de varios géneros de frutas
como hoy mismo sucede. Merecen mención los membrillos, “
algunos como la cabeza de un hombre” , las manzanas,
pera, naranjas, limas, limones, cidras que a veces
crecían, como “ medios cántaros”, las uvas prieta y
moscatel, traída esa desde España y que producían
racimos de ocho y diez libras, los ciruelos, peros,,
melones y las granadas. Después se extendieron mucho,
todas estas frutas y algunas venían del sur de donde
llegaban perfectamente, después de los doce días del
viaje.
Pero las frutas mentadas no eran las mejores de nuestra
plaza, pues los españoles encontraron en estas tierras
muchas desconocidas, y muy superiores a las suyas. Allí
estaba en los puestos haciendo la boca agua, las frescas
y rollizas tunas de carne jugosa, aunque llena de
semillas, el amoratado y amarillento pepino tan
despreciado hoy como alabado entonces, por refrigerante,
sabroso y fácilmente digerible, la fragante y apetitosa
piña, entre las que sobresalían las de Saña, los mameyes
unos dulces y otros agrios, excelentes para conservas;
la globosa, agri-dulce y sorbible granadilla, las
blancas guayabas de olor y sabor, la madura y pajiza
lúcuma de médula seca y algo empalagosa, pero muy
gustada en helados, el verde y torcido pacay cuyos
blancos capullos los tomaban por algodón los españoles
recién llegados, el trascendente palillo, la suave y
mantecosa palta, las grandes guanábanas, hasta de cuatro
libras de peso, la chirimoya de pulpa incomparable, el
mango de agradabilísima comida como se dice vulgarmente;
los racimos o cabezas hasta de 300 plátanos largos, de
seda, de la isla, etc. y otras muchas y más frutas que
sería enojoso enumerar.
 |
|